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El Coronavirus y la enfermedad cardiovascular: una combinación preocupante, indeseada y evitable

Estamos en emergencia sanitaria. Un virus conocido como COVID-19 generó una pandemia sin precedentes, y ante la falta de una vacuna completamente testeada y certificada en humanos el mundo pide a gritos estas dos palabras: CONCIENTIZACIÓN Y PREVENCIÓN.

Autor

Dr. José Gargiulo

Hay muchas cosas que no se saben de este virus, pero lo que sí se sabe con certeza es que es altamente contagioso y que su capacidad para matar a la población general es baja (3 de cada 100 personas infectadas mueren). En contraposición a esto se sabe también que aquellos a los que mas daño genera es a los pacientes con enfermedades cardiovasculares, por lo que de ese total de muertes una inmensa mayoría presenta algún grado de enfermedad cardiovascular. 

Los pacientes de edad avanzada, hipertensos, diabéticos o con enfermedad coronaria son los que más probabilidades tienen de adquirir una forma grave del virus. Y con esto me refiero a que pueden causar tanto neumonías graves que requieran asistencia mecánica para los pulmones, como la muerte. El virus produce una sobrecarga del trabajo del corazón ya enfermo (por enfermedad coronaria o cardiopatía hipertensiva, entre otros) que lleva a su descompensación y a la Insuficiencia Cardíaca. Este cuadro en el contexto de una neumonía grave, no es nada favorable. Además, se sabe que la infección por este virus puede generar inflamación y daño directo en el corazón (enfermedad conocida como Miocarditis) inclusive en pacientes sin enfermedad cardiovascular previa. 

En los pacientes con edad avanzada (mayores de 65 años) se produce un estado de disminución de las defensas naturales del cuerpo que se dan con el envejecimiento. Si a esto le sumamos el padecer hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca o enfermedad coronaria el panorama se oscurece. 

Dicho esto, es claro que las claves para evitar la diseminación y aumentar la supervivencia son la CONCIENTIZACIÓN y la PREVENCIÓN. 

Las recomendaciones para la población en general son importantes, pero son determinantes y extremadamente necesarias en los pacientes con enfermedad cardiovascular: 

  • Lavado frecuente de manos con agua y jabón y/o alcohol en gel, desinfección de superficies que puedan ser contaminadas por otras personas, toser o estornudar en el antebrazo o pliegue del codo y evitar tocarse la cara.
  • Cumplimiento de la cuarentena o del distanciamiento social: quedarse en casa la mayor cantidad de tiempo posible, y sólo salir para adquirir alimentos y/o remedios. Si esto sucediera, mantener siempre distancia de al menos 1 metro de cualquier persona y evitar lugares cerrados con mucha gente en su interior.


Ahora bien, las precauciones extra que debe tener un paciente con un problema cardiovascular y que se suman a lo anteriormente mencionado son:

  • Cumplir estrictamente con la medicación indicada para evitar desequilibrios. 
  • Respetar la dieta, sobre todo aquella sin sal en pacientes hipertensos o con insuficiencia cardíaca. Cualquier exceso puede llevar a una descompensación de su condición previa y, por ende, a la necesidad de acudir a una guardia de emergencias en este contexto epidemiológico que estamos viviendo.
  • Realizar en la medida de lo posible algún grado de ejercicio en casa para mantener sanos el corazón y la mente en tiempos de cuarentena.
  • Evitar consultas presenciales en centros médicos, sobre aspectos que no tengan que ver con la urgencia. Todo estudio de rutina, apto físico, etc puede esperar. Ante cualquier duda comunicarse vía telefónica con su médico o centro médico para despejar dudas.

Y recordemos: debemos aprender de lo que sucede en el mundo para concientizarnos sobre lo grave de la situación, y así cuidarse a uno mismo pero por sobre todas las cosas cuidarnos entre todos.

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