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La meditación, un aliado de la salud cardiovascular

Autor

Dra. Laura Romera

Es bien conocido hoy que el estrés es considerado un factor de riesgo cardiovascular. Ante una situación de estrés, se activa el sistema nervioso simpático, aumentando la presión arterial para hacer frente a la mayor necesidad de sangre por parte del cuerpo y liberando hormonas vasoconstrictoras que incrementan la presión de la pared cardiaca y vascular. El estrés nos ayuda a estar alerta pero si se da de manera prolongada puede contribuir al desarrollo de hipertensión y  enfermedades del corazón.

Es por esto que hoy se advierte en varias guías de recomendaciones para la salud y la prevención primaria y secundaria de enfermedades, que se deben evitar períodos prolongados de estrés o ansiedad ya que estos afectan de manera adversa al estado hemodinámico, metabólico e inmunológico. En estas guías de práctica clínica se recomienda la inclusión del tratamiento de los factores psicosociales y la inclusión de técnicas de relajación para el correcto abordaje del paciente.

La meditación es útil para mejorar la salud cardiovascular de las personas. Así lo demuestran distintos estudios publicados a lo largo de la última década en los que se evidencia una reducción de la presión arterial y una disminución del estrés, así como un mejor control de otros factores de riesgo cardiovascular y las complicaciones de las enfermedades del corazón, en aquellas personas que practican esta actividad.

La meditación trascendental puede reducir en un 48% el riesgo de mortalidad, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en pacientes con enfermedad coronaria según un estudio publicado en la revista Circulation. Estos cambios están asociados a la reducción de la presión arterial y los factores de estrés. La meditación reduce la activación del sistema simpático y la liberación de hormonas como cortisol y adrenalina, contrarrestando los efectos desfavorables del estrés crónico sobre la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

La American Heart Association (AHA) señala que esta práctica reduciría el riesgo de enfermedad coronaria si se añade a tratamientos farmacológicos y a otros cambios en el estilo de vida. “Los beneficios de meditar van mucho más allá de aliviar el estrés”, dice Glenn Levine, autor del trabajo. En efecto, entre los estudios analizados algunos observaban el impacto de la meditación en el estrés, pero también en el proceso de dejar de fumar, la reducción de la hipertensión, la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico, la función endotelial, entre otros.

La meditación ideal para obtener estos resultados se realiza en posición de loto o de piernas cruzadas, como la samatha vipassana, la tipo mindfulness, la zen, la raja yoga y la meditación trascendental. La práctica regular ayuda a reducir los niveles de estrés, ansiedad y depresión, mejorar el sueño y fomentar el bienestar en la persona.

Si bien las técnicas de relajación como la meditación tienen un efecto positivo para los pacientes cardiacos, cabe tener en cuenta que  no puede ser una sustitución de ningún tratamiento farmacológico y es necesario también que el paciente cambie los hábitos de vida para adoptar unos más saludables.

Bibliografía:

  • Journal of the American Heart Association, 28 de septiembre de 2017.
  • Fundación Española del Corazón.

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